Miércoles, 06 de septiembre de 2006
Segundo capítulo de la historia de Tetris. Por fin los soviéticos se dan cuenta de lo que tienen enre manos y comienzan a jugar a lo mismo que los americanos. Visto de este modo, Tetris representa de diversas formas el final de la Guerra Fría
¡Que empiece la fiesta!
Tetris se ha convertido en dominador absoluto del mercado en su sector y las recién nacidas consolas de videojuegos muestran enorme interés por el juego. Aunque nadie, ni Stein, ni Holobyte ni Mirrorsoft controlan los derechos de la versión de consolas, todos se dirigen a ellos para negociar. Mientras se firman enormes contratos, el ELORG no tiene conocimiento alguno de la situación. El resultado de las múltiples negociaciones es la subcontratación de los derechos de Tetris para consola a Atari, Bullet-Proof y Tengen por parte de empresas que no ostentaban esos derechos. A estas alturas aparece el que faltaba, Nintendo. Tanto Bullet-Proof como Tengen pagan la licencia a la 
Rogers habló con Stein, que dijo no saber nada de los derechos para consolas, que él ni los compró ni los vendió. Rogers, chequera en mano, se encaminó a la URSS a hablar con el ELORG. A Stein todo aquello se le había escapado de las manos y no dudaba que Rogers, a poco que preguntase en Moscú, descubriría el peliagudo asunto de los derechos de autor robados. Decide poner rumbo a Moscú él tambien a ver si puede negociar con el ELORG antes que Rogers. Mientras, como si de una mala 'sitcom' se tratase, Robert Maxwell, acaudalado propietario de un grupo de empresas entre las que figuran Holobyte, Mirrorsoft y la poderosa Atari, se entera de que hay problemas legales en Japón con los derechos de Tetris que él compró, a priori legalmente, a Robert Stein. Envía a su hijo Kevin a la URSS a solucionar aquel desaguisado, ya que no puede permitirse perder Tetris, su producto estrella
Tres en Moscú
Febrero de 1989. Stein, Rogers y Maxwell coinciden en Moscú al mismo tiempo, con el mismo cometido y sin saber, excepto Stein, que están los demás. Los tres piden audiencia, simultáneamente, con Eugeni Belikov, represenante del ELORG. A Stein le conocen y no guardan buen recuerdo de él. Maxwell dice que sólo quiere comprobar que todo anda bien y a Rogers no le conocen de nada, así que le reciben a él primero. Rogers se presenta allí con un cheque en blanco, con el membrete de Nintendo, por los derechos de Tetris para portátiles. Belikov duda apenas un segundo en firmar el contrato.
Los rumores apuntan que la cifra estaba en torno a los 50 millones de dólares, algo que jamás hubiera soñado ni Pajitnov, ni Belikov ni el ELORG. De paso, Rogers informa a Belikov de que Tengen comercializa una versión pirata de Tetris para NES, lo que indigna al ruso. Belikov tomará acciones legales contra Tengen y subastará los derechos de Tetris para el resto de consolas. Aunque Rogers intenta hacerse también con ellos, a estas alturas Belikov se va haciendo de idea de la magintud del jueguecillo. Sabe que todos fraudes parten de Stein, ya que Tengen cree haber comprado los derechos legalmente, y decide devolverle la moneda
Le recibe y le vende los derechos de Tetris para recreativas y portátiles, pero definiendo consola portátil en una pequeña cláusula en ruso como “aparato consistente en un procesador, una pantalla, un teclado y un sistema operativo”. Es decir, le endosa, de nuevo, los derechos para ordenador, exactamente lo que Stein había comprado años antes. Maxwell es el último en ser recibido. Quiere los derechos de recreativa y portátiles, pero Belikov solo puede ofrecerle los del resto de consolas, que, por otra parte, empresas subsidiarias suyas están comercializando ilegalmente
Por: Guyb | Monográficos | Comentarios (0) | Referencias (0)

